Gracias a ustedes quienes nos escuchan, quienes nos contratan, son nuestra inspiración y la razón de nuestra existencia, sin su bondad y su amistad nunca lo hubiéramos logrado. Han pasado ya casi 40 años de nuestro voluntario nacimiento y por ustedes seguiremos luchando, porque a pesar del tiempo y de tantos errores que con seguridad hemos cometido, ustedes nos siguen abrazando. Dejaron de ser clientes, hoy somos amigos.
Gracias a nuestros compañeros; en cualquier época de Tierra de Fuego fueron y seguirán siendo las columnas que sostienen esta contrucción a veces rústica y rudimentaria, otras veces elegante y detallada, en muchas ocasiones ansiosa, desordenada, tranquila y reposada, brillante y genial. Así es la música, como sus intérpretes; al final todo suena bien porque sin importar quien estuvo tocando a nuestro lado fue sin duda un artista.
Gracias a la familia, coprotagonista inocente de nuestra historia, personaje indiscutible de nuestra banda sonora, nuestros primeros fans, muchas veces los únicos; compusieron algunos de los primeros versos de esa inolvidable y horrible primera canción, soportaron su composición; patrocinaron nuestros primeros instrumentos, conservaron nuestro ritmo, permanecieron afinados, siempre temerosos, siempre amorosos, siempre pacientes, los verdaderos héroes de nuestra épica rapsodia.
Gracias a Dios, mi Señor, mi amigo, el dueño de mi vida, el culpable de mi fe, de mis ganas, tu confiaste en mi y me enviaste a este mundo, me ubicaste en este pais y en esta ciudad que amo, me rodeaste de esta familia, de padres y hermanos que adoro, como si fuera poco me permitiste ser el padre de unos hijos maravillosos que le dieron a mi vida su verdadero sentido, me enseñaste a cantar y a tocar un instrumento, dejaste que llegaran a mi vida personas bondadosas, amores, clientes, amigos, compañeros, ángeles...
